En estos días en que me dedico a intentar aprobar en septiembre (!!!), me ocurren cosas como esta.La ardua tarea que tengo que cumplir es, nada más y nada menos que realizar un trabajo sobre erotismo y cine (ya se que suena a guasa, pero cualquiera puede elegir entre una carrera modernita y de letras con la que harás estudios como éste y luego no sabrás en dónde carajo recalar y la consabida salida de una carrera de ingenieros, digo yo).
El caso es que acudo a ese todopoderoso templo comercial de la culturilla más chachi llamado fnac para ver si tienen algún librejo relacionado con el temazo en cuestión. Nada. Bajo a la planta de las pelis, venga, a ver si aquí hay alguna oferta que merezca la pena. El joven y dinámico vendedor, supuestamente un chico moderno, sus zapatillas lo atestiguan, y de sonrisa casi obligada por el protocolo laboral, se queda con cara de coleóptero cuando le pregunto por la sección, que no veo indicada de ninguna de las maneras, de cine erótico. Me dice que sí, que por supuesto, que son las pelis que están bajo los musicales, a la derecha. Llego al tesoro prohibido en cuestión, por supuesto, escoltada por la miradilla de reojo de mi currante amigo, qué tiene poco más que hacer que preguntarse qué hará una chica como yo pidiendo pelis porno.
A ras de suelo, en una esquina a la que hay que acceder en cuclillas, encuentro apenas 6 ó 7 títulos de lo menos representativo, entre los que a penas reconozco algún nombre (Tinto Brass…). Me voy al más puro estilo Miguel Bosé, o sea, con las manos vacías. Y al igual que a él, hoy a vuelto a darme por pensar.
Mientras obispillos de tres al cuarto y politicuchos de cuarto al tres estigmatizan los unos y defienden a capa y espada los otros esa nueva asignatura llamada Educación para la Ciudadanía, yo me pregunto si en el apretado programa de ésta, entre la circulación vial y el funcionamiento de los regímenes democráticos del siglo XXI, habrá un sitito verdadero para que los pequeños aprendan algo sobre las intrigas del sexo.
Nuestra generación, que se apañó con los dibujitos del aparato reproductor en el libro de Naturales y una escueta explicación de su funcionamiento, en mi caso de la mano de la incomodada profe, la srta. Virtudes, ni si quiera eso ha tenido.
Pero yo aún desconfío. Estoy segura de que queda un rato para que los dependientes dejen de mirarme con cara rara…
Más info:
http://www.educacionenvalores.org/article.php3?id_article=871
y buscando en Google : “objeción ciudadanía” y “Cañizares arremete”





