Mis navidades transcurren, una vez más, como dependienta en el pequeño reino infantil de una librería de la ciudad. Si Beatriz Preciado asomara por estos lares, se le caería hasta los pies su “micropolítica de las células” cuando viese a las propias madres solicitando abocajarro libros de princesas para sus nenas y a los padres los de piratas y fútbol para sus nenes.
Además de todo, la mayoría de los familiares, no tiene ni idea de qué regalarle a los pequeños, ni de sus capacidades, ni de si podrá leer ya este libro porque reconoce las minúsculas o solo sabe contar hasta cuatro. Pero eso sí, parece tener bien claro que no regalará nada contraproducente a su correcta socialización de sexo y género…
La cosa continúa en el terreno adolescente (con títulos tan hiperbólicos para ellas como “Si cupido me echase una mano, ¿me amaría él con locura?”, que darán lugar, de seguro a una madurez afectiva de lo mas esquizoide) y los que se llevan la palma, a mi modo de ver y por muy alternativa que parezca la cosa, son los japos, con su manga ya clasificado como “shonen” y “soho” en las propias portadas.
Así que la próxima vez que alguien me pregunte qué le puede regalar a su sobrino de 5 años al que le gustaban mucho los patitos pero ahora no sabe si ya será un poco mayor para desplegables de animales, o a su ahijada que está en una edad difícil, le recomendaré que primero lea él algo interesante y después, por supuesto, que le compre al enano o la adolescente lo que le de la gana, que al fin y al cabo el regalo será para ella o para él. Pero que si pregunta, se atenga, entre otras cosas, a que le recomiende el de guerreros a su chiquitina de la casa. Aunque sea para que aprenda a combatir esta barbarie llamada cultura…



2 responses so far ↓
Pedro Jiménez // January 7, 2008 at 11:44 am
buenísimo!
igualemente // January 7, 2008 at 12:16 pm
Me encanta. Cuanta verdad dices, desde mi postura de maestra suelo comentar algunos libros interesantes para sus hijos, pero no sé donde van, en algunos casos, mis palabras.