No es que sea yo mujer de santerías, pero criarte en un barrio de mar, marca lo suyo, y si “peco” de alguna devoción, puede que sea de la que se aproxima en estos días sanjuaneros. Por supuesto, celebro el solsticio, y bien paganamente, pero no tengo más remedio que llamarlo por el nombre con que me lo presentaron.
Recuerdo, cada año y entre muchas cosas, a una compañera de instituto a la que castigaron “sin salir” la noche del 23 de junio y a su amiga, que con la poca brillantez consoladora que se puede tener en la adolescencia de los 15, y cargada de la mayor de las indignaciones, le decía: “pero qué putada, ¡¿cómo te pueden castigar la noche más importante del año?! “.
Otras escenas, que acuden a mi mente: los sacrificios ardientes de trapo, las borracheras de amanecida asando choripanes (una versión “más madura y exótica”) y los inexcusables saltos de hoguera y sus casi antónimos “mojarse la cara y los pies para ser más guapa y tener buena suerte”.
Aquí, en este lugar, fueron muchos de mis san juanes:
http://hackitectura.net/escuelas/tiki-index.php?page=balneario



1 response so far ↓
Ricardo // June 20, 2007 at 8:34 am
¿Algo así?
http://farm1.static.flickr.com/152/425563750_c3ac1c8c42_b.jpg
Mi única noche de San Juan cerca del mar, mi única noche que no he celebrado en la pagana Alameda.